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Cra. 55A # 11-56 · Ed. Kuna
Rionegro, Antioquia — Colombia

/ presencia digital /
Casi toda entidad guarda algo valioso y prácticamente ilocalizable: un archivo histórico en cajas, un inventario patrimonial en una hoja de cálculo, el censo de un sector entero repartido en carpetas. Existe, se cuidó durante años y no lo puede consultar nadie que no trabaje allí.
Publicarlo en PDF no lo arregla. Un PDF de trescientas páginas es el mismo archivo, solo que ahora también está en internet: sigue sin poder responder una pregunta. Lo que cambia las cosas no es publicar el documento, es describir cada pieza por separado y dejar que la gente pregunte por ella.
Tres entradas, y ninguna sobra:
La tercera es la que separa un catálogo de una lista, y es la que casi nunca está. Una lista dice qué documentos hay; un catálogo encuentra a un bisabuelo dentro de un expediente de 1887 que nadie había vuelto a abrir.
No hace falta creernos: los dos están en línea, en el portal del Instituto de Cultura de El Carmen de Viboral.
El primero describe dos mil trescientos setenta y seis expedientes y nombra dentro de ellos a dos mil trescientas setenta y tres personas. El segundo reúne cuatrocientos sesenta y ocho gestores culturales. Son el mismo trabajo sobre materiales distintos: uno mira hacia atrás y el otro hacia el presente.
A cualquier organización que responda por una memoria o por un sector: institutos de cultura y casas de la cultura, archivos y museos, acueductos comunitarios con décadas de actas, agremiaciones y cooperativas con un padrón, entidades que administran inventarios patrimoniales.
Y tiene un efecto que conviene decir aunque nadie lo pregunte: un catálogo así es, de paso, el dato abierto que la Ley 1712 le pide a una entidad pública. No se hace para cumplir, pero cumple.
Decidir qué es una pieza
Es la primera decisión y ordena todas las demás: si la unidad es el expediente, el documento suelto, el objeto o la persona. Elegir mal aquí se paga en cada ficha que se llene después.
Acordar los campos
Cada campo que se pueda buscar es un campo que alguien tiene que llenar. Se acuerdan los pocos que de verdad se van a consultar, no todos los que se podrían tener.
Cargar lo que ya existe
Lo que la entidad tenga, en el estado en que lo tenga. Se ordena y se normaliza al entrar, que es cuando cuesta una vez en lugar de costar en cada consulta.
Publicar y dejarlo creciendo
El catálogo sale en línea y queda en manos de su equipo. Añadir una pieza nueva es llenar una ficha, no llamarnos.
/ hablemos /
Un asistente se desactualiza, los documentos cambian y los modelos se renuevan. Por eso trabajamos con planes mensuales: mantenemos la base de conocimiento al día, afinamos lo que ya está andando y vigilamos el costo. Igual que llevamos veinte años haciéndolo con el hosting.
Cuéntanos qué trámite o qué proceso te está costando más tiempo. De ahí sale la conversación.