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Cra. 55A # 11-56 · Ed. Kuna
Rionegro, Antioquia — Colombia

/ presencia digital /
Una entidad decide caracterizar a su sector. Contrata la encuesta, sale a campo, reúne doscientas respuestas y el resultado termina en una hoja de cálculo que abren tres personas, o en un anexo de un informe que no abre nadie. El trabajo se hizo; el conocimiento no llegó a ninguna parte.
Son dos trabajos y casi siempre se contrata solo el primero. Recoger es uno: un formulario que funcione en un teléfono, en campo y sin señal, y que no se pierda por el camino. Publicar es el otro, y es donde se cae casi todo.
Un tablero de indicadores parece inofensivo porque solo enseña conteos. No lo es. Si una casilla dice «3 personas» y su entidad tiene un sector pequeño, esas tres personas son identificables por cualquiera del gremio. Y si se suprime esa casilla pero se publican el total y las demás, la cifra se despeja restando.
Por eso un tablero honesto hace tres cosas a la vez:
Y una cuarta que no es técnica: que los datos personales no salgan de su origen. El formulario recoge nombre, documento, teléfono y correo porque hacen falta para el trabajo de campo; el tablero solo conoce conteos.
El Observatorio Cultural y Territorial del Instituto de Cultura de El Carmen de Viboral caracterizó a los agentes culturales del municipio, y el tablero que lee esas respuestas está en construcción. El adelanto funciona con los datos reales de la caracterización y se actualiza solo a medida que llegan respuestas nuevas.
Se puede abrir y recorrer entero. Todavía no forma parte del portal de la entidad: es trabajo en curso que enseñamos desde aquí.
Fíjese en dos cosas al abrirlo. En que dice «registro abierto: estas cifras no son definitivas, si las cita indique la fecha de corte» —un tablero que se presenta como verdad final está mintiendo sobre lo que es—. Y en que colectivos y organizaciones aparecen juntos, porque por separado las organizaciones son tan pocas que cada cifra señalaría a alguna.
A quien tiene que conocer a su sector para poder decidir sobre él: institutos y secretarías de cultura, de deporte o de desarrollo económico; cámaras y agremiaciones con un padrón de afiliados; cooperativas; programas que reparten estímulos y tienen que justificar a quién llegaron.
Y sirve dos veces, porque el mismo tablero es el dato abierto que la Ley 1712 le pide a una entidad pública y el argumento con el que defiende su presupuesto del año que viene.
Decidir qué se va a preguntar
Y sobre todo qué no. Cada pregunta de más baja la tasa de respuesta y añade un dato que después hay que proteger. El cuestionario corto es el que se termina de llenar.
Fijar el umbral de protección antes de recoger
Cuántas respuestas hacen falta para que una cifra se pueda publicar. Se acuerda al principio, con el tamaño real del sector delante, y no cuando ya hay datos y presión por enseñarlos.
Salir a campo
El equipo de la entidad recoge con su propio formulario. Nosotros no entrevistamos a nadie: quien conoce al sector es la entidad, y eso no se subcontrata.
Publicar y dejarlo vivo
El tablero sale en línea y sigue recibiendo respuestas. Cada cifra lleva su base y su fecha de corte, para que se pueda citar sin equivocarse.
/ hablemos /
Un asistente se desactualiza, los documentos cambian y los modelos se renuevan. Por eso trabajamos con planes mensuales: mantenemos la base de conocimiento al día, afinamos lo que ya está andando y vigilamos el costo. Igual que llevamos veinte años haciéndolo con el hosting.
Cuéntanos qué trámite o qué proceso te está costando más tiempo. De ahí sale la conversación.